En una economía de subsistencia, como la de algunas poblaciones lejanas del altiplano boliviano, el impacto económico del saneamiento puede ser notable. En Villa Victoria, han logrado integrar el agua, el saneamiento y la agricultura para mejorar las condiciones de vida de la población. Esta es su historia:
Durante la gira que realizamos con el Grupo de Trabajo de Saneamiento Rural visitamos el proyecto de Water for People “Eco-saneamiento en el Municipio de Villa Gualberto Villarroel” en el Departamento de Cochabamba, Bolivia. A la visita nos acompañaron también diversos especialistas sectoriales de los gobiernos socios del BID (México, Ecuador, Honduras, Bolivia, Perú, el Salvador y República Dominicana).
La clave del éxito ha sido la valorización económica de los desechos o subproductos de los baños ecológicos...
Las comunidades del Municipio de Villa Gualberto Villarroel o Cuchumuela se caracterizan por ser poblaciones alejadas, dispersas, con poco acceso al agua y a una altitud de entre 3.000 a 3.700 metros sobre el nivel del mar, la población es mayoritariamente indígena, con una alta migración, altas tasas de mortalidad infantil y dedicados a la agricultura de subsistencia. En el Municipio, han logrado aumentar la cobertura de saneamiento de 2 a 47%.
Una de las comunidades que visitamos era Villa Victoria, una visita que nos sorprendió. En este caso, a causa de la falta de agua se apostó por baños ecológicos con separación de orina. Para que la población los aceptara han sido importantes las actividades de DESCOM (desarrollo comunitario) así como la capacitación de las familias. Como el cambio de comportamientos lleva tiempo, el Municipio sigue apoyando la capacitación de las familias y el Comité de Comités (asociación de Juntas de agua) se encarga del monitoreo del uso y manteniendo de los baños.
Sin embrago, la clave del éxito del proyecto ha sido la valorización económica de los desechos o subproductos de los baños ecológicos. La orina se deja fermentar durante tres meses a temperatura ambiente para lograr su estabilización y después se diluye en agua antes de la aplicación. Con esta solución se están abonando los pinos de la zona, e incluso se está llevando a cabo un programa de replantación.
¿Para qué todo esto? En realidad a la sombra de los pinos en época de lluvias crece un champiñón de gran valor en el mercado. Tras un proceso de capacitación, la población ha logrado mejorar en las técnicas de recolección, limpieza y preparación del champiñón para agregar valor económico al mismo, pasándose a cobrar de US$12 antes de las capacitaciones hasta US$130 el kilo en la actualidad. Además, se han fortalecido las cadenas de comercialización y transporte, tanto por vía terrestre como aérea, y ahora mismo el champiñón recolectado por la comunidad está siendo llevado hasta la frontera peruana.
La utilización de la orina como fertilizante está siendo un verdadero factor de desarrollo.
*Esta columna fue escrita en colaboración con Jorge Oyamada, y publicada originalmente en el blog Volvamos a la Fuente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
**El grupo de saneamiento rural está compuesto por: María Julia Bocco, Xenia Cotón, Maria Eugenia de la Peña, Jorge Ducci, Nelson Estrada, Javier García Larumbe, Javier Grau, Denis Gravel, Carmiña Moreno, Edgar Orellana, Silvia Ortiz, Jorge Oyamada, Germán Sturzenegger y Max Velásquez.