Grecia está en bancarrota y la Troika le sigue exigiendo más recortes. En particular, los acreedores europeos presionan a Syriza para que reduzca las pensiones públicas, en un ejercicio de aparente sadismo incontrolado: desde 2009, el gasto medio en pensiones de Grecia ha caído más de 20%, y parece que para los dirigentes europeos todavía no es suficiente. Quieren más sangre y más sufrimiento entre la población helena.

Acaso, sin embargo, habría que tener presente que el Estado griego está destinando actualmente el 16% del PIB a pagar las pensiones de jubilación y viudedad. ¿Es mucho 16%? Comparen con la media europea, que ni siquiera alcanza el 12%. O dicho de otro modo, incluso después de recortar el gasto medio en pensiones más de 20% desde sus máximos de 2009, el gasto total en este rubro sigue ubicándose muy por encima de la media europea. En caso de que no se hubieran ejecutado tales recortes, superaría hoy el 19% del PIB.

Si bien en 2006 nuestro gasto medio en pensiones en relación con la renta per cápita se ubicaba al mismo nivel que el de Alemania, hoy estamos al mismo insostenible nivel que Grecia.

La reducción del gasto medio en pensiones de jubilación y viudedad ha sido apreciable hasta la fecha, pero apenas ha bastado para reubicarlo en los niveles del año 2005 (descontando el efecto de la inflación). De hecho, es fácil observar que en el año 2009 el gasto medio en pensiones era mayor en Grecia (12.380 euros al año) que en España (11.870): esto es, como media, el pensionista griego le costaba más al Fisco que el pensionista español.

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Semejante situación constituía una insostenible anormalidad financiera, en tanto en cuanto España ya era entonces sustancialmente más rica que Grecia (no digamos hoy). El peso del gasto medio en pensiones sobre la renta per cápita del país habla por sí solo: en 2009 representaba el 61% de la renta per cápita de Grecia, frente al 55% de España o al 49% de Alemania.

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Hoy, pese a los recortes, este gasto medio en pensiones representa el 65% de la renta per cápita griega, motivo por el cual la Troika exige más reducciones del mismo como condición para proporcionar nueva financiación al gobierno. Es verdad que el PIB griego se halla especialmente deprimido, pero aun cuando se incrementara 20% en los próximos años el gasto medio en pensiones seguiría representando 55% de la renta per cápita…, diez puntos por encima de Alemania. ¿Cómo exigir a los pensionistas alemanes que se sacrifiquen por unos pensionistas griegos que, en términos relativos, están cobrando mucho más que ellos? La austeridad en pensiones que la Troika reclama a Grecia no es otra que la que lleva más de una década implantada en Alemania.

Y, por cierto, si vuelven a mirar el gráfico anterior descubrirán otro país que, a no mucho tardar, requerirá de sustanciales recortes en sus pensiones públicas: España. Si bien en 2006 nuestro gasto medio en pensiones en relación con la renta per cápita se ubicaba al mismo nivel que el de Alemania, hoy estamos al mismo insostenible nivel que Grecia. Puede que el crecimiento del PIB, unido a la congelación de las pensiones, consiga rebajar en el futuro esta ratio, pero no esperemos milagros al respecto sin meter la tijera. La reciente reforma/recorte de las pensiones públicas no será la última. Ni aquí ni en Grecia.

*Esta columna fue publicada originalmente en el centro de estudios públicos ElCato.org.